Se nos dice que la IA nos matará, no sabemos si por su peso, por llevar pinchos, por ser venenosa o por otro motivo. Si acaso, yo creo que quien nos puede matar son personas que utilizan mal la IA. Pero eso es otro tema y algunos me dicen que no.
La IA peligrosa no la conocemos. La IA más potente, nueva y en constante avance no es para el consumo de todos. Eso no quiere decir que no exista ya, que no vaya creciendo a un ritmo que no conocemos. La IA peligrosa nunca saldrá a la venta y menos al alquiler por una pequeña cantidad al mes.
Ni cuando nos caiga encima en forma de misiles pequeñitos, sabremos qué marca tiene, quien es el dueño, ni desde qué país nos la mandan. Será ya tarde.
El año pasado, se robaron criptomonedas por valor de 2.000 millones de dólares, el triple que dos años antes, según la firma de análisis Chainalysis. El botín de este año será mucho mayor pues solo el 29 de octubre se sustrajeron 6.300 millones de dólares de Binance. El gran negocio ya está apuntado, la ciberseguridad necesaria.
Llevamos unas semanas en que hemos visto atacar desde no se sabe bien qué lugar las cámaras frigoríficas de supermercados en varios países, para ponerlas en descongelación y así estropear sus contenidos. Todo esto no mata pero deja heridos, costosos heridos.
Esta semana se ha dicho también, aunque ya llevamos varios meses con el invento, que hay drones que en la guerra de Ucrania simplemente se posan en un lugar del campo, sobre un escondido espacio lleno de hierbas altas, esperando a recibir órdenes. Lo iniciaron los rusos, ahora ya lo utilizan ambos bandos. Simplemente se quedan quietos días o semanas, escuchando ruidos.
Ya no necesitan tener cámaras ni conexión, para saber en dónde atacar. Ahora utilizan el sonido, los ruidos. Y en cuanto escuchan una voz, el sonido de un coche en la carretera, ruidos que esos drones identifican y saben etiquetar, levantan de nuevo el vuelo y atacan desde la cercanía.
Armas baratas y pequeñas pues no necesitan contacta con sus centros de control —o sí—, y solo llevan micrófonos y explosivos. Armas latentes que mandan al campo cuando nadie las puede localizar y las dejan en espera. Entre las hierbas pasan los días, semanas o meses.
La IA ha venido para quedarse, nos toca aprender y adaptarnos, es verdad, algunas profesiones serán barridas como en los años 2000 sucedió con otras si nos remontamos a no hace tanto tiempo. Pero matar… matan los humanos.

