13.10.26

Seis consejos para emprender una empresa nueva

Consejos para montar una empresa
Si quieres emprender una actividad o una empresa, sea pequeña o importante y nueva en tu vida, si quieres emprender una nueva empresa, la que sea, para que te reporte más ingresos o simplemente más felicidad, debes tener en cuenta algunos asuntos básicos, que estoy seguro ya has tenido en cuenta. 

Pero vamos a revisarlos, para ver si alguno de ellos te inspira una nueva reflexión.

Debes analizar bien y con calma tu nueva actividad y tus posiblidades. La información es muy importante. Y no la que se consigue saber todo lo necesario en un sólo día, necesitas varias sesiones distintas, para que tú mismo te analices y te juzgues, veas sus posibilidades de forma amplia y desde varios puntos de vista. Calma, pero sin abandonar.

En este proceso debes ser positivo. Seguro que te afectarán miedos y dudas, ganas de olvidarlo todo y abandonar. No te hagas caso, de momento, y continúa, pues abandonar es lo último que se hace siempre. Abandonar es cerrar y perder antes de comenzar. Si es necesario cerrar la nueva libreta…, lo harás sin duda, pero será lo último y cuando ya no exista otra posibilidad.

Emplea tu intuición, tu experiencia, y debes tener en cuenta que si has llegado hasta aquí es por algo. Escúchate, debes saber que sí eres capaz, recuerda que es cuestión de analizarlo todo y borrar lo que ya no sirve. No dejes que las palabras negativas de los demás te frenen. Si acaso recoge información de todos ellos, pero valora más la intuición tuya.

Eres excelente, tú sí puedes, y además quieres hacerlo. Si estás analizando una nueva actividad, un nuevo proyecto, es porque eres bueno en lo tuyo. No decaigas y sigue adelante. No será fácil, ya lo sabías antes de comenzar, pero eso es lo interesante, que antes de entrar ya sabías que ibas a tener que emplear todo tu conocimiento y fuerza.

Emprender un nuevo camino agota, es duro, te entrará el desánimo en esos tiempos flojos de dudas. Confía en ti mismo o misma. Eres capaz de salir de esas dudas con más conocimiento y experiencia. Y pide ayuda si la necesitas. Algunos de los que te rodean estarán encantados de apoyarte. Ayuda para reflexionar y analizar, y ayuda para que todo lo que emprendas tengo algo más de posibilidades de éxito.

Analiza qué se está haciendo desde otras opciones parecidas a la que ya has decidido emprender. Aprende, apunta, copia en una libreta, qué ves de positivo y de negativo en lo que ya se hace por parte de otros que podrían ser tu competencia en breve. 

Apunta qué cambiarías de lo que hacen otros para mejorarlo. Aprende de lo que ya están haciendo en otros lugares, y selecciona. No se trata de poner en marcha copiando todo exactamente igual, sino de aprender y observar, de poner en marcha algo con tu propio sello personal.



El estrés es contrario a la productividad y crecimiento


En una sociedad como la nuestra, teóricamente avanzada en muchas aspectos, como la que vivimos en este siglo XXI en el mundo occidental, ya no solo es que por norma establecida los trabajadores no deberían pasar gran parte de su vida sufriendo y estresados, sino que, además, no beneficia a la economía y a la productividad laboral el estar estresados.

¿Son estas las mejores condiciones para potenciar la productividad y el crecimiento?

Lo cierto es que incluso hay gente que dirá que sí. Que el hecho de poder perder tu trabajo en cualquier momento te hace ser más productivo porque al esforzarte intentas que el empresario no te despida, buscado tu excelencia en el trabajo. 

Dicen que creer en tu trabajo es el mejor incentivo que tienen los trabajadores para mejorar en productividad.

Supongo que los extremos dan resultados que podrían servir para ilustrar una u otra forma de responder. 

Si nos vamos a cómo funcionaban las fabricas chinas hace pocas décadas, en donde cuatrocientos trabajadores mecánicos se dedican de sol a sol a callar y a no rechistar con un sueldo de mierda maximizando la productividad a base de una necesidad imperiosa de comer, veríamos que sí, que el sistema era efectivo. 

Occidente se está nutriendo en parte de esta productividad conseguida a base de las malas condiciones de Oriente. Pero ellos ya han cambiado de marco laboral.

Por otro lado tenemos empresas occidentales, en donde se prima y se mima mucho al trabajador. Lo cual no quiere decir que no se le exija, ni que que todo valga o que el riesgo de ser despedido sea cero. 

Sin embargo, el ambiente de trabajo relajado, con ritmos y trabajos marcados de antemano, pero con la libertad de actuación propia de cada trabajador, le confiere a este la importancia que necesita para sentirse realizado y con ganas de trabajar, requisitos importantes para el esfuerzo y el crecimiento en la sociedad de hoy.

Digo esto porque una sociedad mecanicista, industrializada, donde la mayoría actúa de mano de obra barata no es igual, y por tanto no tiene los mismos requerimientos a nivel empresarial, que una sociedad donde la comunicación, la información (y por tanto el aprendizaje), la creatividad o la perfección sean los atributos más característicos (si no lo son, lo serán).

En una sociedad donde lo que prima no es la cantidad, sino la calidad (una sociedad avanzada), el estrés y la productividad hacen mala pareja. Más en tiempos en los que la formación de TODOS debe ser constante, muy actualizada y muy preparada para cmabios incluso drásticos.