25.6.26

Apuntes de un testigo 01


En el año en que nací todavía retumbaban las bombas en las cabezas de mis padres. Era 1956, a principios, y aunque una década desde que había acabado la II Guerra Mundial parece mucho, todo depende de la edad de cada uno de nosotros. En aquel año en España se estaba con miedo, en plena y dura Dictadura, con la Falange asustando y las cárceles llenas de españoles de izquierdas o que el Sistema se creía de izquierdas.

Yo nací en un piso con inodoro pero sin agua corriente, sin lavabo ni ducha, y tuve que esperar hasta los 10 años de mi niñez para conocer lo que era ducharse. El inodoro funcionaba sin agua corriente y con una goma que desde la fregadera de la cocina lanzaba agua, y con todo el desagüe hacia un pozo negro que estaba en el patio del edificio de tres alturas, en la Zaragoza enfrente de la iglesia San Nicolás. Aquel pozo lo limpiaban varias veces al año.

No teníamos lavadora, ni frigorífico, ni televisor, y sí una radio grande llena de cables que a modo de antena se distribuían por el techo del salón. La cocina era de carbón y la calefacción de petróleo. Mi padre era inmigrante soriano y trabajaba todos los sábados al completo e incluso alguna mañana de los domingos en una gran empresa del metal de la Avenida de Cataluña de Zaragoza.

Y sí, mi hermano y yo, hasta 1966 que nos trasladamos a Las Fuentes, jugábamos en la calle con otros niños y con las piedras de los solares, aunque tuviéramos cinco u 8 años. Era lo único que había.

Pero este libro quiere hablar de los cambios acontecidos entre nosotros desde el año 2000 al 2026. Nada que ver con 1956. Alejadísimos quedan esos 70 años de distancia.

Pero hay que poner un contexto, Un punto de partida.
Y ese tiene que ser el de reconocer que nunca en toda la historia de la humanidad, ha existido una sola generación que haya cambiado tanto en sus años de vida

Somos los niños de la posguerra mundial los que ahora en nuestra vejez estamos viviendo la explosión de la IA, de la imagen y de la manipulación, de los coches sin conductor o el calentamiento global que no sabemos hasta dónde avanza.

Nunca en toda la Historia del Mundo, una misma persona ha visto la escena real de ver salir de sus casas a los adultos simplemente para ver un coche pasar por su calle, y sin morirse y de momento, ver que ya existen coches que se conducen ellos solos sin intervención de personas al volante.

Nunca nadie había visto a lo largo de su vida como se tenía que vivir en su pueblo sin inodoros y defecando en el campo en zonas comunales en la España de los años 60, o sin electricidad en las viviendas, sin agua corriente, y a su vez ahora observar que las comodidades que tenemos creemos que nos corresponden para siempre, sin fijas e inamovibles, forman parte de nuestra vida como lo es tener corazón u orejas.

¿Alguien duda de lo que yo quiero decir con "agua corriente"? Sí, esa misma, la de abrir un grifo y que salga agua sea del tipo que sea, por tener tuberías que comunican un depósito con tu vivienda. La de no tener que ir al poco a coger el agua y a la acequia a tener que lavar la ropa o los platos.

En el pueblo de Soria los animales grandes vivían en la casa, en la planta baja, junto a las personas y entraban por la misma puerta. Los caballos, machos o burros dormían en la plata calle debajo de los dormitorios, y así servían de calefacción natural a las personas que dormían arriba, en el primero. En la plata baja dormían los animales, estaba la despensa debajo de la escalera, y había una zona de paso para personas y animales que se utilizaba como salón de estar, pues como el suelo era de tierra muy compacta, se estaba muy fresco en verano.

En el primer piso estaba la cocina con chimenea, el comedor con una especie de cadiera castellana, y los dormitorios muy pequeños para calentar con facilidad. Y una escalera que comunicaba con la "falsa" que era el granero, y en donde vivían las ratas. No, no había wc, ya lo he dicho. Las mujeres meaban y cagaban en el corral que había detrás de las habitaciones, en la planta baja, en donde había una docena de gallinas. Y los hombres en el campo, en zonas que se había constituido como lugares de evacuación y a donde iban los hombres a fumar, cagar y charrar.

Enseguida hablaré del siglo XXI, tranquilos. Con la Etiqueta "Apuntes de un Testido" podréis seguir todos los textos que iré publicando, a modo de libro contenedor.

20.6.26

Fútbol o Baloncesto


La revista The New Yorker tiene un pasatiempo muy simpático, una especie de concurso, en donde ofrece un dibujo, una viñeta pero sin texto, para que cada lector le ponga el texto que él considere mejor. 

Y si lo manda a la revista, puede ser elegido y publicado al número siguiente. 

Algo sencillo, un simple juego, pero me parece simpático.

Esta semana viene de fútbol, y yo le he puesto mi propio texto, como un juego al juego.