4.3.26
Sobreviviremos los animales humanos a la soledad?
Estamos dentro de un tiempo raro, de un mundo occidental muy extraño, con cada vez menos humanismo e incluso con menos ganas de ser humanos en nuestros comportamientos básicos.
Podría hablar de guerras, pero no, voy a comentar lo más cercano. Lo que todos vemos y vivimos cerca. Esa sensación de encerramiento mental de cada uno con nosotros mismos.
Nos dicen que afecta al funcionamiento de la sociedad, pero nos da igual. Vemos las guerras en directo para las vemos tremendamente lejos. Nos comportamos violentos con nuestros vecinos de calle, de tienda o de trabajo.
Y nos quejamos de esa soledad no admitida, no buscada, que nos invade sin darnos cuenta de que como sociedad la alentamos con nuestros comportamientos.
Esa soledad no deseada, frente a la deseada que siempre comienza por nuestras decisiones y sin que parezca un problema, hasta que efectivamente no la podemos controlar y se nos adueña y se nos ha convertido ya, en un serio problema.La soledad siempre es mala. Incluso la que buscamos nosotros. Pero nos vamos convenciendo de que no, o nos queremos convencer de que no. Somos animales gregarios, llevamos miles de años así.
El gregarismo es la tendencia de los seres vivos a agruparse y vivir en comunidad (en manadas, colonias o sociedades) para asegurar su supervivencia, satisfacer necesidades y buscar el bienestar común.
En el caso de los humanos, esta característica es fundamental, pero vamos decidiendo en algunas culturas que es mejor huir de la compañía de otros semejantes, pues ya tenemos cubiertas las necesidades básicas.
Los primeros humanos (y antes, nuestros antepasados homínidos) necesitaban vivir en grupos para protegerse de los depredadores, cazar de forma cooperativa y criar a los más jóvenes. La supervivencia individual en un entorno hostil era prácticamente imposible sin el apoyo de la "manada".
Esta necesidad forjó lo que en psicología se conoce como "comportamiento gregario afectivo": un impulso biológico para interactuar y cooperar con nuestros semejantes a base del Amor. Llenábamos el egoísmo para la supervivencia, de amor al que estaba cerca.
Por eso el gregarismo humano dio paso a estructuras de relación mucho más complejas. La necesidad de convivir, colaborar y organizarnos en el trabajo, en grupo, impulsó el desarrollo de una herramienta exclusiva de nuestra especie: el lenguaje.
A partir de ahí, el instinto de agruparse evolucionó hacia la creación de la cultura, las normas sociales, las instituciones y las civilizaciones. Y la solidaridad, el amor, la compañía, el apoyo durante todo el ciclo de la vida.
No somos totalmente gregarios como las hormigas o las abejas, que funcionan como un superorganismo sin individualidad y viven exclusivamente para la colmena. No somos totalmente solitarios como los leopardos o los tigres, que solo se juntan para reproducirse. Pero evolucionamos, de eso no hay duda, y no siempre en positivo.
El ser humano necesita a la sociedad y sentimos el impulso de pertenecer a un grupo (familia, amigos, nación) para realizarnos, para ser y sentirnos. Unos más que otros.
Pero al mismo tiempo poseemos una fuerte individualidad, una voluntad que cada vez queremos que sea más libre y crecemos por ellos ante necesidades solitarias como la privacidad y la introspección. A veces incluso, alentadas por psicólogos o por escuelas de psicología.
¿Sobreviviremos los animales humanos a la soledad?
2.3.26
Si piensas, estorbas. Es lo que hay
Cuidado con la osadía de Pensar por libre, pues enseguida estorbarás. Nos lo decía el genial Forges, y es verdad. Nos quieren callados, quietos en la mata, aunque también es verdad que podemos pensar pero solo sobre lo que ellos quieren.
¿Y quien son ellos? Pues los que mandan, que por cierto, no son los que dan la cara diciendo que ellos son los que de verdad mandan.
Los auténticos mandamases en los países democráticos están escondidos en sus cuevas, y no quieren dar la cara para que no los conozcamos de verdad.
Sabemos lo justo, y los que se llevan las hostias bien dadas son los que dan la cara, los que están puestos para recibir las quejas.
Así que sí, no pienses mucho, solo lo justo y lo que esté estrictamente ordenado. El resto ni se te ocurra, pues está prohibido. Pero calma, que así llevamos miles de años, que esto no es nuevo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

